HISTORIAS EN PANDEMIA (RECALCULANDO LA VIDA)

DESTAPABOCAS


La Marce de Córdoba me dice "puse en venta la casa para irme más cerca de mis hijas. Ya sé que la gente grande se busca una casita más chica para no tener trabajo, pero yo me voy a la sierra para ayudarlas y que me ayuden si hace falta". Es que ella estuvo casi toda su vida en el Cerro de las Rosas y allí vive en un coqueto chalet, algo alejada de sus cuatro hijos. Sin embargo, cuando no hace mucho padeció una fuerte gripe el miedo se instaló y la distancia parecía mayor en el momento en que sus hijas querían controlarla y asistirla. 
Los cumples de hijos y nietos ahora se festejan al aire libre inevitablemente, pero el frío no va a permitir que se vean ni siquiera de esa forma, así que es tiempo de unirse sea como sea y darle valor al calor que solo se puede brindar en familia. 

Moni soñaba con visitar este año a su hija, quien como muchos de nuestros jóvenes, partió antes de la pandemia hacia España. Sin embargo, como nadie nos avisó antes, solo al consultar al Consulado se enteró de que su vacuna rusa no era reconocida en ese país y que por lo tanto no podía ingresar hasta quién sabe cuándo. Siente que tiene que apoyar afectivamente y en presencia a su hija, pero no tiene razones urgentes para esgrimir.
Varios de nosotros nos contentamos con saber que están bien, que están intentando progresar o desarrollar su profesión en algún otro país que se los permita y vivir económicamente aliviados. Claro,  sabemos que no es suficiente motivo para olvidarnos de verlos con relativa frecuencia, abrazarlos y darles nuestro amor.... si nos dejan.

Marco es español. Vino siendo un adolescente a Merlo, estudió, se desarrolló en Argentina y hoy es un orgulloso docente. Antes de comenzar la pandemia, sus padres decidieron volver a España, pero como Marco ama tanto a este lugar y a sus amigos decidió quedarse y cuidar la casa paterna. Este año enfermó de COVID. Sus amigos lo asistieron y "visitaron" dejándole medicamentos y alimento mientras pasaba el proceso de la enfermedad. 
Es joven y fuerte y ahora que está mejorando su decisión es definitiva: volverá junto a sus padres una vez que revalide sus títulos argentinos para poder emplearse en su tierra natal. No son tiempos para la soledad, para la ausencia de cuidados familiares cuando no estamos bien, y nunca como hasta ahora esta circunstancia se había convertido en algo tan importante.

Claudia se fue a vivir con Félix hace muchos años a Mar del Tuyú. Como muchos matrimonios con hijos ya casados y lejos del hogar, decidieron construir unas cabañas para el turismo en ese lugar. 
Hace muy poco Félix enfermó y murió de COVID. Tras ver derrumbarse su vida hasta el momento, con muy poco más de 60 años, Claudia hoy se pregunta qué hará de su vida, sola, en una costa marítima vaciada de turismo, con su hija y sus nietos lejos, con su tristeza y su desolación. Tal vez nunca esperaba ver este paisaje futuro o no al menos en los próximos años por venir., pero como todos, se ve obligada a recalcular su vida.

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